En el estudio el método es de taller, no de cadena. Cada proyecto arranca con la revisión del material crudo: mirar qué se rodó, con qué exposición y qué rango dinámico quedó disponible. Esa primera pasada define el margen real con el que se puede trabajar y evita prometer un look que el negativo no sostiene.
De ahí sale una LUT de referencia que fija el punto de partida del color. No es el look final, es el terreno común para conversar. Con esa base se arma la sesión en sala calibrada, con el cliente mirando en pantalla, escena por escena, anotando ajustes hasta el visto bueno. La sala calibrada importa porque lo que se ve en monitoreo es lo que se entrega: sin esa correspondencia, cualquier decisión de color queda a ciegas.
El mismo cuidado se sostiene en el resto del flujo: revelado, conformado de timelines, limpieza de planos, rotoscopia, tracking 3D, compositing con Nuke y Fusion, masterizado, diseño sonoro, mezcla 5.1, subtitulado y versionado para festivales. Trabajamos con productoras independientes, agencias y directores de fotografía de toda Latinoamérica, y la lógica es la misma en cada caso: entender la intención antes de tocar la imagen.
No hay atajos que aguanten una sala calibrada. El método de taller en Milky Way Post se apoya en cuatro decisiones concretas que se repiten en cada corto, spot o serie que llega al estudio.
La revisión del material crudo manda
Antes de tocar un solo parámetro, se mira lo que efectivamente se rodó: exposición, balance, rango dinámico y esos márgenes que a veces aparecen en el bruto y no en el plan de rodaje. De ahí sale una lectura realista de hasta dónde se puede llevar la imagen sin romperla.
Una LUT de referencia antes del look final
La LUT no cierra nada, ordena la conversación. Fija un punto de partida común para que el director de fotografía y el cliente hablen del color sobre lo mismo que ven en pantalla, y no sobre descripciones que cada uno imagina distinto.
Sesiones con el cliente mirando en pantalla
El ajuste se hace en vivo, escena por escena, con quien decide sentado frente al monitoreo. Eso evita el ida y vuelta por correo y acorta el camino hasta el visto bueno final, que es el único que cierra una etapa.
La sala calibrada como base, no como adorno
Si el monitoreo miente, todo lo demás se cae. La calibración sostiene que lo que se aprueba en la sesión sea lo que efectivamente se entrega, en cine, streaming o redes, sin sorpresas de último momento.
El mismo criterio se aplica en revelado, conformado, limpieza de planos, rotoscopia, tracking 3D, compositing con Nuke y Fusion, masterizado, diseño sonoro, mezcla 5.1, subtitulado y versionado para festivales.
Milky Way Post nació para acompañar a productoras independientes, agencias y directores de fotografía que necesitan
que su material llegue a pantalla con la intención intacta. No hay atajos ni recetas: cada proyecto se abre, se mira
y se decide con el material sobre la mesa.
Trabajamos con base en Buenos Aires y con equipos que graban lejos, así que el orden empieza antes del color. Revisar
el bruto, entender qué se rodó y con qué margen contamos es la primera conversación. De ahí sale una LUT de referencia
que fija el punto de partida y permite discutir el look con criterio, sin adivinar. La sala calibrada sostiene esa
conversación: lo que se ve en monitoreo es lo que se entrega.
La intención del director manda
El look no se impone desde el software. Se escucha qué se buscó en rodaje y se trabaja para que eso sobreviva al revelado, al conformado y a la limpieza de planos.
El cliente mira en pantalla
Las sesiones de color se hacen con quien dirigió el proyecto sentado al lado, ajustando en vivo hasta el visto bueno final. Nada se cierra a espaldas del material.
La sala calibrada es la base
Sin monitoreo confiable no hay decisiones de color serias. Esa calibración es lo que permite que lo que aprobás acá sea lo que se proyecta, se transmite o se sube.
El efecto no se nota
Rotoscopia, tracking 3D y compositing con Nuke y Fusion se hacen para sostener la escena, no para lucirse. Si el espectador ve el efecto, el trabajo no está terminado.
Un mismo cuidado en cada etapa
Revelado, masterizado, diseño sonoro, mezcla 5.1, subtitulado y versionado para festivales comparten el mismo criterio: que la película llegue entera a cualquier ventana de exhibición.
Por qué los proyectos vuelven a la sala
No hay un look de estudio que se aplique por encima del rodaje. Lo que hay es un método: revisar el material crudo, fijar una LUT de referencia y decidir el color con el director mirando la misma pantalla calibrada donde después se entrega.
Eso cambia la conversación. En lugar de discutir sobre un archivo comprimido en una notebook, se discute sobre lo que realmente se va a ver. Cuando el material llega en RAW o ProRes desde una locación lejana, el conformado y las primeras decisiones arrancan igual, sin esperar a tener todo el bruto en mano.
El primer pase en sala calibrada ordena todo lo que viene después: exposición, balance y rango dinámico quedan claros antes de cerrar cualquier idea de look.
La limpieza de planos, la rotoscopia y el tracking 3D se hacen para que no se noten. Si el efecto llama la atención, algo se trabajó mal.
La mezcla 5.1 y el versionado para festivales se piensan desde el inicio. Rehacer entregas a último momento es tiempo que nadie recupera.
El mismo criterio de taller se sostiene en cada etapa, desde el revelado hasta el masterizado. Podés ver cómo se ordena el proceso o escribirnos por contacto para coordinar una prueba de color sin cargo.
Un taller de postproducción, no una línea de montaje
Milky Way Post es un estudio de postproducción audiovisual con base en Buenos Aires. Trabajamos para productoras independientes, agencias y directores de fotografía de toda Latinoamérica, y cada proyecto se encara como se encara un taller: se mira el material, se discute, se prueba y se ajusta. No hay una receta que se aplique igual a un corto, un spot o un capítulo de serie.
Lo que sí se repite es el orden. Primero se revisa el material crudo para entender qué se rodó y con cuánto margen contamos. Después se arma una LUT de referencia que fija el punto de partida del color y nos da un lenguaje común para conversar. Las sesiones de color se hacen con el cliente mirando en pantalla, ajustando en vivo hasta el visto bueno final. La sala calibrada es la base de todo esto: lo que se ve en monitoreo es lo que se entrega.
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